lunes, 20 de diciembre de 2010

Artur Balder descubre en su documental el desconocido distrito español de la Gran Manzana


Por Álvaro Oyanguren y Javier Cavanilles, El Mundo, Cultura

Hubo un tiempo, no hace mucho, en el que en las calles de Nueva York albergaban un barrio en el que uno se podía sentir como si estuviera en una provincia española. No sólo por la presencia de restaurantes españoles, cines con programa español, iglesias con misa en castellano o comercios con productos 100% made in Spain; sino porque, además, prácticamente sólo se hablaba castellano.
En medio de los rascacielos se cobijaba una zona con ambiente español, en el que se celebraban fiestas propias y que posee todavía su propio centro cultural. Una colonia ubicada en la parte oeste de la calle 14 de Manhattan, entre las avenidas séptima y octava, en la que se construyó una esperanza de vivir el sueño americano para miles de españoles que emigraron en busca de una vida mejor desde los años 50 hasta los 80.

Una esperanza con nombre propio: Little Spain. Fue fundada por miles de obreros y jornaleros de Galicia y la cornisa cantábrica que buscaban una vida mejor, dejando atrás la Guerra Civil Española y su consecuente posguerra. Se calcula que en los años 30 residían entre 25.000 y 30.000 españoles en Nueva York.

Más de 400 entrevistados y fotografías inéditas

 

La 'Pequeña España', tristemente desparecida en los noventa, vuelve para quedarse en la memoria histórica de la mano del documental Little Spain. Se trata del primer documental que saca a la luz pública más de 130 años de historia, a través de los recuerdos de los 8 entrevistados y más de 400 fotografías y documentos inéditos, que según su director, Artur Balder "habían pasado desapercibidos sin dejar apenas huellas razonadas". En 2011 se estrenará su propia miniserie de televisión, con 4 capítulos.

La idea nació cuando Artur Balder, acudió a la ciudad que nunca duerme para seguir un curso en el Herbert Berghof Studio en el que "someterse a una experiencia actoral" que le ayudara a dirigir mejor a sus actores. Fue allí donde tropezó con la fachada en ruinas de Nuestra Señora de Guadalupe.
"Se trataba de los últimos vestigios de una importante presencia española" que aún perduran del barrio español en Manhattan, confiesa Balder, junto con la Spanish Benevolent Society también conocida como la Nacional. Posteriormente supo que el club español de Nueva York estaba atravesando por momentos difíciles.

La Nacional en Manhattan

 

La Nacional se mantenía a duras penas después de seguir en activo desde que se fundó en 1869 y haber tenido hasta 9.000 miembros. "Cuando un español llegaba a Manhattan, La Nacional era el primer lugar al que acudía para tener algo de comida y buscar trabajo. Nos ayudábamos unos a otros. Ya nada es así�" cuenta Francisco Santamaría, uno de los ocho entrevistados y miembro de La Nacional desde 1956.

Fue la ayuda de Robert Sanfiz, secretario de la sociedad y abogado que la rescató de su extinción tan sólo un año atrás, lo que permitió a Balder acceder a parte del archivo de esta sociedad y descubrió que "había una gran historia que contar, en forma de documento y con testimonios".

Para su elaboración fue fundamental encontrar fotos que revelasen la actividad de los españoles en el centro de Little Spain. La pieza clave necesaria para el arranque del proyecto fue el hallazgo de 10 archivos privados inéditos con fotos de las calles desde principios de siglo.

Se trata de una obra que según el propio autor "no podía escapar a un hilo conductor surrealista, que subyace a los testimonios y a los documentos" y en la que ha utilizado un método para crear un plano "subjetivo" que discute entre el plano del pasado y el del presente.

La visita de Lorca

Ejemplo de ello es la escena en donde la actriz Alma Lee muestra el interior del legendario edificio de la Spanish Benevolent Society mientras una voz en off lee el poema Poeta en Nueva York de Federico García Lorca, como un homenaje a al poeta que lo escribió durante su estancia en Little Spain. "Little Spain está dedicada a Federico García Lorca, el inmigrante que no pudo serlo" declara Artur Balder.

Pero ¿cómo llegó a desaparecer este barrio? Intervinieron muchos factores como la droga o la entrada de inmigración latinoamericana. El declive comenzó hace 20 años. Pero todavía hoy quedan testimonios de neoyorquinos que han dado ejemplo de superación y que miran a España con nostalgia, animándola también a superarse.

Y así lo declara Joe Pérez, hijo de José Pérez, actual manager del restaurante El Faro, uno de los lugares más emblemáticos de Little Spain "España tiene que empezar a pensar en unirse para superar su crisis. Eso es algo que ha caracterizado a América. Las crisis nos ayudan a mejorar".

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