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lunes, 26 de diciembre de 2011

Little Spain โลกเล็กในแมนฮัตตัน // Report at the The Bankgkok News, Thailand, about Artur Balder first documentary film

เวลาดูหนังอเมริกัน ส่วนใหญ่เรามักเห็นเรื่องราวของชาวยุโรปอพยพ บ้างเป็นไอริช บ้างเป็นดัทช์ เยอรมัน และบ้างก็เป็นอิตาเลียน


แต่น้อยคราวนักที่จะมีเรื่องราวของ "สแปเนียร์ด" หรือชาวสเปนให้ได้รับรู้กัน

ทั้งที่ ภาษาสเปนก็ใช้กันอย่างแพร่หลาย เป็นอันดับสองรองจากภาษาอังกฤษด้วยซ้ำ

แต่อย่างที่ทราบ มันเป็นภาษาที่ติดตัวมาจากพลเมืองฮิสปานิคที่มีรากฐานเดิมมาจากประเทศทางแถบ ลาตินอเมริกา อย่าง เม็กซิโก, คิวบา, เปอร์โตริโก ฯ เสียมากกว่า

ความจริงมีอยู่ว่า บนเกาะแมนฮัตตัน ใจกลางมหานครนิวยอร์ก ที่มีผู้คนทุกเผ่าพันธุ์จากทั่วทุกสารทิศอาศัยอยู่ ไม่เพียงมีชุมชนชาวอิตาเลียนที่เรียกกันว่า "ลิตเติล อิตาลี" หรือชุมชนชาวจีนล้งเล้งอย่าง "ไชน่า ทาวน์" เท่านั้น แต่ยังมี "ลิตเติล สเปน" หรือที่คนในท้องถิ่นพึงใจจะเรียกอย่างถนัดปากว่า "กาเยีย กาโตรเซ" (Calle Catorce) รวมอยู่ด้วย

แต่เอาเข้าจริงๆ กลับไม่เป็นที่รู้จักรับรู้กันเท่าที่ควร

เมื่อเร็วๆ นี้ อาร์เทอร์ บาลเดอร์ (Artur Balder) ซึ่งเป็นทั้งนักเขียนและผู้กำกับหนังชาวสเปน เพิ่งนำสารคดีในชื่อ "Little Spain" ออกฉาย โดยเขาเดินทางเข้าไปเจาะลึกยังชุมชนชาวสเปนที่ลงหลักปักฐานในนครนิวยอร์กมา ตั้งแต่คริสศตวรรษที่ 19 และมีการตั้งบ้านเรือนธุรกิจร้านค้าอยู่ใกล้ชิดกัน ในย่านถนนสายที่ 14 ช่วงระหว่างเซเวนธ์แอฟเวอนู กับ เอชต์ธแอฟเวอนู ในพื้นที่ที่เรียกกันว่า "ลาวเออร์ แมนฮัตตัน" นั่นเอง

อาร์เทอร์ สืบสาวเรื่องราวไปยังชุมชนชาวสเปน (Spanish Benevolent Society) ที่ก่อตั้งมาตั้งแต่ปี ค.ศ.1868 และยังดำรงสภาพของความเป็นชมรมเอาไว้ตราบจนปัจจุบัน

ณ ที่แห่งนี้ ที่ชาวสเปนรุ่นก่อนเรียกอย่างภาคภูมิใจว่า "ลา นาซิอองนาล คลับ" (La Nacional club) เป็นสถานที่เก็บหลักฐานความทรงจำเก่าแก่เอาไว้มากมาย และถือเป็นวัตถุดิบชั้นดีสำหรับการบอกเล่าถึงเรื่องราวความเป็นไปของชาวสเปน ในสังคมสหรัฐอเมริกา นับตั้งแต่การอพยพย้ายถิ่นฐาน การอพยพครั้งใหญ่ในปี 1898 หลังจากอาณาจักรสเปนสูญเสียคิวบาไป จนถึงยุคทองอันรุ่งเรืองของชาวสเปนในย่านนี้ ภายหลังยุคสงครามกลางเมืองสเปน (1936-1939) กระทั่งถึงช่วงเวลาแห่งความตกต่ำในทศวรรษ 1980-90s

หนังยังบอกเล่าถึงความเข้มแข็งของชุมชน ผ่านวันหยุดของชาวสเปน หรือที่รู้จักกันในชื่อ St. James Day (Santiago Apostol) ที่ดำเนินมาจนถึงทศวรรษ 90s ก่อนจะสิ้นสุดลง อย่างไรก็ดี บนถนนสายที่ 14 ยังมีกลิ่นอายสแปนิชหลงเหลืออยู่พอสมควร แม้จะมี "คลื่นแทรก" จากวัฒนธรรมอื่นปรากฏเข้ามาตามวิถีทางของโลกสมัยใหม่

กลิ่นอายเก่าๆ คงไว้ให้เห็น ตั้งแต่โบสถ์โรมันคาทอลิก Our Lady of Guadalupe at St. Bernard ที่สร้างในคริสต์ศตวรรษที่ 19 หรือจะเป็นร้านอาหารสเปนขึ้นชื่อ อย่าง El Coru?a, La Bilbaina , Cafe Madrid ขณะที่ร้านอาหารเก่าแก่ El Faro ที่เปิดบริการมาตั้งแต่ปี 1927 ได้ย้ายไปอยู่ในย่านกรีนิชแล้ว

นอกเหนือจากนั้น ยังมีร้านหนังสือภาษาสเปน และร้านเสื้อผ้าอีกจำนวนหนึ่ง ซึ่งในจำนวนนี้ รวมถึงร้านเครื่องแต่งกายชื่อดังอย่าง The Iberia

ไม่เพียงหนังสารคดีเรื่องนี้ ที่เพิ่งสร้างขึ้นในปี 2010-11 เพื่อเผยให้โลกเห็นมุมเล็กๆ บนเกาะแมนฮัตตัน ย้อนหลังไปเกือบ 50 ปีก่อน มีนักแซ็กโซโฟนคนหนึ่งชื่อ คลิฟฟอร์ด จอร์แดน แต่งเพลงชื่อ Little Spain บนจังหวะวอลทซ์ บรรจุไว้ในอัลบั้ม Take Twelve ของนักทรัมเป็ต ลี มอร์แกน ที่ออกวางขายในปี 1962

ทุกวันนี้ Take Twelve ได้รับการยกย่องให้เป็นอัลบั้มระดับยอดเยี่ยมของนักทรัมเป็ตผู้มีสำเนียงการ บรรเลงจัดจ้านร้อนแรงคนนี้ โดยได้เพื่อนนักดนตรีอีก 4 คนสมทบในการบรรเลง คือ คลิฟฟอร์ด - แซ็กโซโฟน, แบร์รี แฮร์ริส - เปียโน, บ๊อบ แคนชอว์ - เบส และ หลุยส์ เฮย์ส - กลอง มาสานฝันอย่างสมบูรณ์

ไม่มีบันทึกชัดเจนว่า คลิฟฟอร์ด ได้แรงบันดาลใจมาจากไหน แต่เชื่อแน่ว่าด้วยการใช้ชีวิตอยู่ในนิวยอร์ก ซิตี ตัวของนักแต่งเพลงคนนี้น่าจะรู้จักพื้นที่ "ลิตเติล สเปน" อยู่บ้าง และนำประสบการณ์จากการคลุกคลีหรือใช้ชีวิตมาเป็นวัตถุดิบสำหรับการสร้างงาน ดนตรีในที่สุด



Place : Little Spain
Song : Little Spain
Composer : Clifford Jordan
Artists : Lee Morgan , Andrew Hill
Movie : Little Spain
Director : Artur Balder
City : Manhattan , New York City

domingo, 6 de febrero de 2011

La Voz de Galicia ::: El casero gallego de Robert De Niro en Nueva York ::: Nuevas historias de Little Spain


LAS HISTORIAS DEL LITTLE SPAIN NEOYORQUINO 

El casero gallego de Robert de Niro en Nueva York

El documental de Artur Balder recupera cientos de testimonios inéditos sobre la pujanza gallega en el desaparecido barrio neoyorquino Little Spain

Corría la década de los cincuenta cuando una madre recién separada y un niño de tez pálida se instalaron en un apartamento del 219 Oeste de la Calle 14 de Nueva York para empezar una nueva vida. La madre se llamaba Virginia Admiral y el niño, Robert Mario De Niro Jr., un genio de la interpretación aún en potencia. El dueño del bloque donde la familia residió durante buena parte de los años cincuenta se llamaba José García, un industrial coruñés que, como tantos otros emigrantes gallegos, se había instalado en la Gran Manzana en busca de una vida mejor.

Es el suyo uno de los numerosos documentos y testimonios recuperados por el director alicantino Artur Balder en Little Spain, una cinta que rastrea cien años de historia desconocida de un barrio de marcado carácter español que fue hegemónico en Manhattan hasta hace un par de décadas.

Muy cerca de donde vivió De Niro en su infancia se alzaban dos de los principales símbolos de la comunidad española en Nueva York. Uno era la iglesia española Nuestra Señora de Guadalupe. No sería extraño pensar que el actor hubiera visto en alguna ocasión la procesión del 25 de julio en la Calle 14, que se cortaba al tráfico una vez al año para festejar al apóstol Santiago. El otro símbolo de la comunidad era la Spanish Benevolent Society, también conocida como La Nacional, fundada en 1869 y considerada el club español más antiguo de Estados Unidos. Su misión era facilitar trabajo a los recién llegados, manutención a los necesitados y asistencia médica, aunque también llegó a convertirse en un importante centro de actividad cultural y de participación en la vida urbana y política del bajo Manhattan. Pasó de tener cerca de 9.000 miembros a rozar la extinción. «La ciudad sufrió durante los años 70 y 80 la epidemia del crimen y las drogas, y se conoce que el restaurante Coruña, emblemático en la edad dorada de Little Spain, fue desmantelado por el famoso policía Serpico en una operación en colaboración con el FBI -relata el director del documental, Artur Balder-. Se descubrió un gran alijo de drogas, y fue el fin del restaurante. Lo mismo sucedió con otros restaurantes españoles. Todos estos factores contribuyeron al declive de la comunidad en la zona y a su práctica desaparición a principios de los 90». Fue el principio del fin del barrio.


Mejor suerte corrió el restaurante El Faro, fundado en 1959 en el 823 de la calle Greenwich por el celanovés José Pérez y por su socio Andrés Lugrís. «Todavía somos socios, pero hoy son nuestros hijos, José A. Pérez y Mark Lugrís, quienes dirigen el negocio», explica José Pérez, cuyo testimonio es uno de los más destacados en el documental Little Spain. «Durante la ley seca -recuerda Pérez-, el restaurante era un lugar de bebida clandestina, como muchos en torno a los muelles. Después fue una bodega portuaria, especializada en lo español. La clientela de los años 60 y 70 era variada: en gran parte, de marineros gallegos que trabajaban en barcos americanos, en su mayoría como fogoneros; pero otros eran políticos españoles exiliados. Y luego había clientela americana y artistas de Hollywood, como Marlon Brando, que venía muy a menudo».

La Voz de Galicia ::: El casero gallego de Robert De Niro en Nueva York ::: Nuevas historias de Little Spain


LAS HISTORIAS DEL LITTLE SPAIN NEOYORQUINO 

El casero gallego de Robert de Niro en Nueva York

El documental de Artur Balder recupera cientos de testimonios inéditos sobre la pujanza gallega en el desaparecido barrio neoyorquino Little Spain

Corría la década de los cincuenta cuando una madre recién separada y un niño de tez pálida se instalaron en un apartamento del 219 Oeste de la Calle 14 de Nueva York para empezar una nueva vida. La madre se llamaba Virginia Admiral y el niño, Robert Mario De Niro Jr., un genio de la interpretación aún en potencia. El dueño del bloque donde la familia residió durante buena parte de los años cincuenta se llamaba José García, un industrial coruñés que, como tantos otros emigrantes gallegos, se había instalado en la Gran Manzana en busca de una vida mejor.

Es el suyo uno de los numerosos documentos y testimonios recuperados por el director alicantino Artur Balder en Little Spain, una cinta que rastrea cien años de historia desconocida de un barrio de marcado carácter español que fue hegemónico en Manhattan hasta hace un par de décadas.

Muy cerca de donde vivió De Niro en su infancia se alzaban dos de los principales símbolos de la comunidad española en Nueva York. Uno era la iglesia española Nuestra Señora de Guadalupe. No sería extraño pensar que el actor hubiera visto en alguna ocasión la procesión del 25 de julio en la Calle 14, que se cortaba al tráfico una vez al año para festejar al apóstol Santiago. El otro símbolo de la comunidad era la Spanish Benevolent Society, también conocida como La Nacional, fundada en 1869 y considerada el club español más antiguo de Estados Unidos. Su misión era facilitar trabajo a los recién llegados, manutención a los necesitados y asistencia médica, aunque también llegó a convertirse en un importante centro de actividad cultural y de participación en la vida urbana y política del bajo Manhattan. Pasó de tener cerca de 9.000 miembros a rozar la extinción. «La ciudad sufrió durante los años 70 y 80 la epidemia del crimen y las drogas, y se conoce que el restaurante Coruña, emblemático en la edad dorada de Little Spain, fue desmantelado por el famoso policía Serpico en una operación en colaboración con el FBI -relata el director del documental, Artur Balder-. Se descubrió un gran alijo de drogas, y fue el fin del restaurante. Lo mismo sucedió con otros restaurantes españoles. Todos estos factores contribuyeron al declive de la comunidad en la zona y a su práctica desaparición a principios de los 90». Fue el principio del fin del barrio.


Mejor suerte corrió el restaurante El Faro, fundado en 1959 en el 823 de la calle Greenwich por el celanovés José Pérez y por su socio Andrés Lugrís. «Todavía somos socios, pero hoy son nuestros hijos, José A. Pérez y Mark Lugrís, quienes dirigen el negocio», explica José Pérez, cuyo testimonio es uno de los más destacados en el documental Little Spain. «Durante la ley seca -recuerda Pérez-, el restaurante era un lugar de bebida clandestina, como muchos en torno a los muelles. Después fue una bodega portuaria, especializada en lo español. La clientela de los años 60 y 70 era variada: en gran parte, de marineros gallegos que trabajaban en barcos americanos, en su mayoría como fogoneros; pero otros eran políticos españoles exiliados. Y luego había clientela americana y artistas de Hollywood, como Marlon Brando, que venía muy a menudo».

La Voz de Galicia ::: El casero gallego de Robert De Niro en Nueva York ::: Nuevas historias de Little Spain


LAS HISTORIAS DEL LITTLE SPAIN NEOYORQUINO 

El casero gallego de Robert de Niro en Nueva York

El documental de Artur Balder recupera cientos de testimonios inéditos sobre la pujanza gallega en el desaparecido barrio neoyorquino Little Spain

Corría la década de los cincuenta cuando una madre recién separada y un niño de tez pálida se instalaron en un apartamento del 219 Oeste de la Calle 14 de Nueva York para empezar una nueva vida. La madre se llamaba Virginia Admiral y el niño, Robert Mario De Niro Jr., un genio de la interpretación aún en potencia. El dueño del bloque donde la familia residió durante buena parte de los años cincuenta se llamaba José García, un industrial coruñés que, como tantos otros emigrantes gallegos, se había instalado en la Gran Manzana en busca de una vida mejor.

Es el suyo uno de los numerosos documentos y testimonios recuperados por el director alicantino Artur Balder en Little Spain, una cinta que rastrea cien años de historia desconocida de un barrio de marcado carácter español que fue hegemónico en Manhattan hasta hace un par de décadas.

Muy cerca de donde vivió De Niro en su infancia se alzaban dos de los principales símbolos de la comunidad española en Nueva York. Uno era la iglesia española Nuestra Señora de Guadalupe. No sería extraño pensar que el actor hubiera visto en alguna ocasión la procesión del 25 de julio en la Calle 14, que se cortaba al tráfico una vez al año para festejar al apóstol Santiago. El otro símbolo de la comunidad era la Spanish Benevolent Society, también conocida como La Nacional, fundada en 1869 y considerada el club español más antiguo de Estados Unidos. Su misión era facilitar trabajo a los recién llegados, manutención a los necesitados y asistencia médica, aunque también llegó a convertirse en un importante centro de actividad cultural y de participación en la vida urbana y política del bajo Manhattan. Pasó de tener cerca de 9.000 miembros a rozar la extinción. «La ciudad sufrió durante los años 70 y 80 la epidemia del crimen y las drogas, y se conoce que el restaurante Coruña, emblemático en la edad dorada de Little Spain, fue desmantelado por el famoso policía Serpico en una operación en colaboración con el FBI -relata el director del documental, Artur Balder-. Se descubrió un gran alijo de drogas, y fue el fin del restaurante. Lo mismo sucedió con otros restaurantes españoles. Todos estos factores contribuyeron al declive de la comunidad en la zona y a su práctica desaparición a principios de los 90». Fue el principio del fin del barrio.


Mejor suerte corrió el restaurante El Faro, fundado en 1959 en el 823 de la calle Greenwich por el celanovés José Pérez y por su socio Andrés Lugrís. «Todavía somos socios, pero hoy son nuestros hijos, José A. Pérez y Mark Lugrís, quienes dirigen el negocio», explica José Pérez, cuyo testimonio es uno de los más destacados en el documental Little Spain. «Durante la ley seca -recuerda Pérez-, el restaurante era un lugar de bebida clandestina, como muchos en torno a los muelles. Después fue una bodega portuaria, especializada en lo español. La clientela de los años 60 y 70 era variada: en gran parte, de marineros gallegos que trabajaban en barcos americanos, en su mayoría como fogoneros; pero otros eran políticos españoles exiliados. Y luego había clientela americana y artistas de Hollywood, como Marlon Brando, que venía muy a menudo».

lunes, 20 de diciembre de 2010

Artur Balder descubre en su documental el desconocido distrito español de la Gran Manzana


Por Álvaro Oyanguren y Javier Cavanilles, El Mundo, Cultura

Hubo un tiempo, no hace mucho, en el que en las calles de Nueva York albergaban un barrio en el que uno se podía sentir como si estuviera en una provincia española. No sólo por la presencia de restaurantes españoles, cines con programa español, iglesias con misa en castellano o comercios con productos 100% made in Spain; sino porque, además, prácticamente sólo se hablaba castellano.
En medio de los rascacielos se cobijaba una zona con ambiente español, en el que se celebraban fiestas propias y que posee todavía su propio centro cultural. Una colonia ubicada en la parte oeste de la calle 14 de Manhattan, entre las avenidas séptima y octava, en la que se construyó una esperanza de vivir el sueño americano para miles de españoles que emigraron en busca de una vida mejor desde los años 50 hasta los 80.

Una esperanza con nombre propio: Little Spain. Fue fundada por miles de obreros y jornaleros de Galicia y la cornisa cantábrica que buscaban una vida mejor, dejando atrás la Guerra Civil Española y su consecuente posguerra. Se calcula que en los años 30 residían entre 25.000 y 30.000 españoles en Nueva York.

Más de 400 entrevistados y fotografías inéditas

 

La 'Pequeña España', tristemente desparecida en los noventa, vuelve para quedarse en la memoria histórica de la mano del documental Little Spain. Se trata del primer documental que saca a la luz pública más de 130 años de historia, a través de los recuerdos de los 8 entrevistados y más de 400 fotografías y documentos inéditos, que según su director, Artur Balder "habían pasado desapercibidos sin dejar apenas huellas razonadas". En 2011 se estrenará su propia miniserie de televisión, con 4 capítulos.

La idea nació cuando Artur Balder, acudió a la ciudad que nunca duerme para seguir un curso en el Herbert Berghof Studio en el que "someterse a una experiencia actoral" que le ayudara a dirigir mejor a sus actores. Fue allí donde tropezó con la fachada en ruinas de Nuestra Señora de Guadalupe.
"Se trataba de los últimos vestigios de una importante presencia española" que aún perduran del barrio español en Manhattan, confiesa Balder, junto con la Spanish Benevolent Society también conocida como la Nacional. Posteriormente supo que el club español de Nueva York estaba atravesando por momentos difíciles.

La Nacional en Manhattan

 

La Nacional se mantenía a duras penas después de seguir en activo desde que se fundó en 1869 y haber tenido hasta 9.000 miembros. "Cuando un español llegaba a Manhattan, La Nacional era el primer lugar al que acudía para tener algo de comida y buscar trabajo. Nos ayudábamos unos a otros. Ya nada es así�" cuenta Francisco Santamaría, uno de los ocho entrevistados y miembro de La Nacional desde 1956.

Fue la ayuda de Robert Sanfiz, secretario de la sociedad y abogado que la rescató de su extinción tan sólo un año atrás, lo que permitió a Balder acceder a parte del archivo de esta sociedad y descubrió que "había una gran historia que contar, en forma de documento y con testimonios".

Para su elaboración fue fundamental encontrar fotos que revelasen la actividad de los españoles en el centro de Little Spain. La pieza clave necesaria para el arranque del proyecto fue el hallazgo de 10 archivos privados inéditos con fotos de las calles desde principios de siglo.

Se trata de una obra que según el propio autor "no podía escapar a un hilo conductor surrealista, que subyace a los testimonios y a los documentos" y en la que ha utilizado un método para crear un plano "subjetivo" que discute entre el plano del pasado y el del presente.

La visita de Lorca

Ejemplo de ello es la escena en donde la actriz Alma Lee muestra el interior del legendario edificio de la Spanish Benevolent Society mientras una voz en off lee el poema Poeta en Nueva York de Federico García Lorca, como un homenaje a al poeta que lo escribió durante su estancia en Little Spain. "Little Spain está dedicada a Federico García Lorca, el inmigrante que no pudo serlo" declara Artur Balder.

Pero ¿cómo llegó a desaparecer este barrio? Intervinieron muchos factores como la droga o la entrada de inmigración latinoamericana. El declive comenzó hace 20 años. Pero todavía hoy quedan testimonios de neoyorquinos que han dado ejemplo de superación y que miran a España con nostalgia, animándola también a superarse.

Y así lo declara Joe Pérez, hijo de José Pérez, actual manager del restaurante El Faro, uno de los lugares más emblemáticos de Little Spain "España tiene que empezar a pensar en unirse para superar su crisis. Eso es algo que ha caracterizado a América. Las crisis nos ayudan a mejorar".

Artur Balder descubre en su documental el desconocido distrito español de la Gran Manzana


Por Álvaro Oyanguren y Javier Cavanilles, El Mundo, Cultura

Hubo un tiempo, no hace mucho, en el que en las calles de Nueva York albergaban un barrio en el que uno se podía sentir como si estuviera en una provincia española. No sólo por la presencia de restaurantes españoles, cines con programa español, iglesias con misa en castellano o comercios con productos 100% made in Spain; sino porque, además, prácticamente sólo se hablaba castellano.
En medio de los rascacielos se cobijaba una zona con ambiente español, en el que se celebraban fiestas propias y que posee todavía su propio centro cultural. Una colonia ubicada en la parte oeste de la calle 14 de Manhattan, entre las avenidas séptima y octava, en la que se construyó una esperanza de vivir el sueño americano para miles de españoles que emigraron en busca de una vida mejor desde los años 50 hasta los 80.

Una esperanza con nombre propio: Little Spain. Fue fundada por miles de obreros y jornaleros de Galicia y la cornisa cantábrica que buscaban una vida mejor, dejando atrás la Guerra Civil Española y su consecuente posguerra. Se calcula que en los años 30 residían entre 25.000 y 30.000 españoles en Nueva York.

Más de 400 entrevistados y fotografías inéditas

 

La 'Pequeña España', tristemente desparecida en los noventa, vuelve para quedarse en la memoria histórica de la mano del documental Little Spain. Se trata del primer documental que saca a la luz pública más de 130 años de historia, a través de los recuerdos de los 8 entrevistados y más de 400 fotografías y documentos inéditos, que según su director, Artur Balder "habían pasado desapercibidos sin dejar apenas huellas razonadas". En 2011 se estrenará su propia miniserie de televisión, con 4 capítulos.

La idea nació cuando Artur Balder, acudió a la ciudad que nunca duerme para seguir un curso en el Herbert Berghof Studio en el que "someterse a una experiencia actoral" que le ayudara a dirigir mejor a sus actores. Fue allí donde tropezó con la fachada en ruinas de Nuestra Señora de Guadalupe.
"Se trataba de los últimos vestigios de una importante presencia española" que aún perduran del barrio español en Manhattan, confiesa Balder, junto con la Spanish Benevolent Society también conocida como la Nacional. Posteriormente supo que el club español de Nueva York estaba atravesando por momentos difíciles.

La Nacional en Manhattan

 

La Nacional se mantenía a duras penas después de seguir en activo desde que se fundó en 1869 y haber tenido hasta 9.000 miembros. "Cuando un español llegaba a Manhattan, La Nacional era el primer lugar al que acudía para tener algo de comida y buscar trabajo. Nos ayudábamos unos a otros. Ya nada es así�" cuenta Francisco Santamaría, uno de los ocho entrevistados y miembro de La Nacional desde 1956.

Fue la ayuda de Robert Sanfiz, secretario de la sociedad y abogado que la rescató de su extinción tan sólo un año atrás, lo que permitió a Balder acceder a parte del archivo de esta sociedad y descubrió que "había una gran historia que contar, en forma de documento y con testimonios".

Para su elaboración fue fundamental encontrar fotos que revelasen la actividad de los españoles en el centro de Little Spain. La pieza clave necesaria para el arranque del proyecto fue el hallazgo de 10 archivos privados inéditos con fotos de las calles desde principios de siglo.

Se trata de una obra que según el propio autor "no podía escapar a un hilo conductor surrealista, que subyace a los testimonios y a los documentos" y en la que ha utilizado un método para crear un plano "subjetivo" que discute entre el plano del pasado y el del presente.

La visita de Lorca

Ejemplo de ello es la escena en donde la actriz Alma Lee muestra el interior del legendario edificio de la Spanish Benevolent Society mientras una voz en off lee el poema Poeta en Nueva York de Federico García Lorca, como un homenaje a al poeta que lo escribió durante su estancia en Little Spain. "Little Spain está dedicada a Federico García Lorca, el inmigrante que no pudo serlo" declara Artur Balder.

Pero ¿cómo llegó a desaparecer este barrio? Intervinieron muchos factores como la droga o la entrada de inmigración latinoamericana. El declive comenzó hace 20 años. Pero todavía hoy quedan testimonios de neoyorquinos que han dado ejemplo de superación y que miran a España con nostalgia, animándola también a superarse.

Y así lo declara Joe Pérez, hijo de José Pérez, actual manager del restaurante El Faro, uno de los lugares más emblemáticos de Little Spain "España tiene que empezar a pensar en unirse para superar su crisis. Eso es algo que ha caracterizado a América. Las crisis nos ayudan a mejorar".

Artur Balder descubre en su documental el desconocido distrito español de la Gran Manzana


Por Álvaro Oyanguren y Javier Cavanilles, El Mundo, Cultura

Hubo un tiempo, no hace mucho, en el que en las calles de Nueva York albergaban un barrio en el que uno se podía sentir como si estuviera en una provincia española. No sólo por la presencia de restaurantes españoles, cines con programa español, iglesias con misa en castellano o comercios con productos 100% made in Spain; sino porque, además, prácticamente sólo se hablaba castellano.
En medio de los rascacielos se cobijaba una zona con ambiente español, en el que se celebraban fiestas propias y que posee todavía su propio centro cultural. Una colonia ubicada en la parte oeste de la calle 14 de Manhattan, entre las avenidas séptima y octava, en la que se construyó una esperanza de vivir el sueño americano para miles de españoles que emigraron en busca de una vida mejor desde los años 50 hasta los 80.

Una esperanza con nombre propio: Little Spain. Fue fundada por miles de obreros y jornaleros de Galicia y la cornisa cantábrica que buscaban una vida mejor, dejando atrás la Guerra Civil Española y su consecuente posguerra. Se calcula que en los años 30 residían entre 25.000 y 30.000 españoles en Nueva York.

Más de 400 entrevistados y fotografías inéditas

 

La 'Pequeña España', tristemente desparecida en los noventa, vuelve para quedarse en la memoria histórica de la mano del documental Little Spain. Se trata del primer documental que saca a la luz pública más de 130 años de historia, a través de los recuerdos de los 8 entrevistados y más de 400 fotografías y documentos inéditos, que según su director, Artur Balder "habían pasado desapercibidos sin dejar apenas huellas razonadas". En 2011 se estrenará su propia miniserie de televisión, con 4 capítulos.

La idea nació cuando Artur Balder, acudió a la ciudad que nunca duerme para seguir un curso en el Herbert Berghof Studio en el que "someterse a una experiencia actoral" que le ayudara a dirigir mejor a sus actores. Fue allí donde tropezó con la fachada en ruinas de Nuestra Señora de Guadalupe.
"Se trataba de los últimos vestigios de una importante presencia española" que aún perduran del barrio español en Manhattan, confiesa Balder, junto con la Spanish Benevolent Society también conocida como la Nacional. Posteriormente supo que el club español de Nueva York estaba atravesando por momentos difíciles.

La Nacional en Manhattan

 

La Nacional se mantenía a duras penas después de seguir en activo desde que se fundó en 1869 y haber tenido hasta 9.000 miembros. "Cuando un español llegaba a Manhattan, La Nacional era el primer lugar al que acudía para tener algo de comida y buscar trabajo. Nos ayudábamos unos a otros. Ya nada es así�" cuenta Francisco Santamaría, uno de los ocho entrevistados y miembro de La Nacional desde 1956.

Fue la ayuda de Robert Sanfiz, secretario de la sociedad y abogado que la rescató de su extinción tan sólo un año atrás, lo que permitió a Balder acceder a parte del archivo de esta sociedad y descubrió que "había una gran historia que contar, en forma de documento y con testimonios".

Para su elaboración fue fundamental encontrar fotos que revelasen la actividad de los españoles en el centro de Little Spain. La pieza clave necesaria para el arranque del proyecto fue el hallazgo de 10 archivos privados inéditos con fotos de las calles desde principios de siglo.

Se trata de una obra que según el propio autor "no podía escapar a un hilo conductor surrealista, que subyace a los testimonios y a los documentos" y en la que ha utilizado un método para crear un plano "subjetivo" que discute entre el plano del pasado y el del presente.

La visita de Lorca

Ejemplo de ello es la escena en donde la actriz Alma Lee muestra el interior del legendario edificio de la Spanish Benevolent Society mientras una voz en off lee el poema Poeta en Nueva York de Federico García Lorca, como un homenaje a al poeta que lo escribió durante su estancia en Little Spain. "Little Spain está dedicada a Federico García Lorca, el inmigrante que no pudo serlo" declara Artur Balder.

Pero ¿cómo llegó a desaparecer este barrio? Intervinieron muchos factores como la droga o la entrada de inmigración latinoamericana. El declive comenzó hace 20 años. Pero todavía hoy quedan testimonios de neoyorquinos que han dado ejemplo de superación y que miran a España con nostalgia, animándola también a superarse.

Y así lo declara Joe Pérez, hijo de José Pérez, actual manager del restaurante El Faro, uno de los lugares más emblemáticos de Little Spain "España tiene que empezar a pensar en unirse para superar su crisis. Eso es algo que ha caracterizado a América. Las crisis nos ayudan a mejorar".

martes, 14 de diciembre de 2010

Miami. Recorriendo América News

El centro cultural Spanish Benevolent Society de Nueva York acogió la presentación de la novela “El evangelio de la espada”, de Artur Balder, una obra ambientada en la Edad Media de Carlomagno, en su cruzada por convertir a los paganos en cristianos.

Durante la presentación, se proyectó un cortometraje rodado por el escritor y realizador y centrado en la figura del protagonista de la novela, Widukind, un rebelde sajón que se enfrentó al emperador Carlomagno y a sus ejércitos durante alrededor de veinte años.
La obra, editada por Edhasa, repasa el proceso de evangelización de los paganos promovido por Carlomagno en el siglo VIII, que desencadenó un enfrentamiento largo y cruento en Europa, y sirve como espejo para no repetir los errores del pasado en la actualidad.
"En el siglo VIII se dio un proceso semejante a la globalización: Carlomagno y la Iglesia trataron de homogeneizar Centroeuropa. Era fundamental erradicar las ideas que podían ir en contra de sus intereses, y el paganismo era una de ellas", dijo el autor.

Antes y durante la realización de la novela, que le llevó tres años de trabajo, Artur Balder realizó un "largo proceso de investigación histórica", con la finalidad de conseguir una ambientación verosímil y regalar a los lectores un buen rato de ocio.

"La novela histórica requiere rigor y paciencia en su ambientación, pero estoy de acuerdo con Umberto Eco en que el público, en última instancia, tiene derecho al ocio", ha asegurado el autor, quien ha tomado al escritor italiano como referencia.

Miami. Recorriendo América News

El centro cultural Spanish Benevolent Society de Nueva York acogió la presentación de la novela “El evangelio de la espada”, de Artur Balder, una obra ambientada en la Edad Media de Carlomagno, en su cruzada por convertir a los paganos en cristianos.

Durante la presentación, se proyectó un cortometraje rodado por el escritor y realizador y centrado en la figura del protagonista de la novela, Widukind, un rebelde sajón que se enfrentó al emperador Carlomagno y a sus ejércitos durante alrededor de veinte años.
La obra, editada por Edhasa, repasa el proceso de evangelización de los paganos promovido por Carlomagno en el siglo VIII, que desencadenó un enfrentamiento largo y cruento en Europa, y sirve como espejo para no repetir los errores del pasado en la actualidad.
"En el siglo VIII se dio un proceso semejante a la globalización: Carlomagno y la Iglesia trataron de homogeneizar Centroeuropa. Era fundamental erradicar las ideas que podían ir en contra de sus intereses, y el paganismo era una de ellas", dijo el autor.

Antes y durante la realización de la novela, que le llevó tres años de trabajo, Artur Balder realizó un "largo proceso de investigación histórica", con la finalidad de conseguir una ambientación verosímil y regalar a los lectores un buen rato de ocio.

"La novela histórica requiere rigor y paciencia en su ambientación, pero estoy de acuerdo con Umberto Eco en que el público, en última instancia, tiene derecho al ocio", ha asegurado el autor, quien ha tomado al escritor italiano como referencia.

Miami. Recorriendo América News

El centro cultural Spanish Benevolent Society de Nueva York acogió la presentación de la novela “El evangelio de la espada”, de Artur Balder, una obra ambientada en la Edad Media de Carlomagno, en su cruzada por convertir a los paganos en cristianos.

Durante la presentación, se proyectó un cortometraje rodado por el escritor y realizador y centrado en la figura del protagonista de la novela, Widukind, un rebelde sajón que se enfrentó al emperador Carlomagno y a sus ejércitos durante alrededor de veinte años.
La obra, editada por Edhasa, repasa el proceso de evangelización de los paganos promovido por Carlomagno en el siglo VIII, que desencadenó un enfrentamiento largo y cruento en Europa, y sirve como espejo para no repetir los errores del pasado en la actualidad.
"En el siglo VIII se dio un proceso semejante a la globalización: Carlomagno y la Iglesia trataron de homogeneizar Centroeuropa. Era fundamental erradicar las ideas que podían ir en contra de sus intereses, y el paganismo era una de ellas", dijo el autor.

Antes y durante la realización de la novela, que le llevó tres años de trabajo, Artur Balder realizó un "largo proceso de investigación histórica", con la finalidad de conseguir una ambientación verosímil y regalar a los lectores un buen rato de ocio.

"La novela histórica requiere rigor y paciencia en su ambientación, pero estoy de acuerdo con Umberto Eco en que el público, en última instancia, tiene derecho al ocio", ha asegurado el autor, quien ha tomado al escritor italiano como referencia.